La ignorancia nos encadena a la zona de confort

Crecimiento Personal

La ignorancia nos encadena a la zona de confort

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¡Hola!

Un día de estos me llamaron ignorante. ¿Adivinen qué? El comentario no me lo tomé mal, por el contrario, me pareció que quien me lo dijo tenía mucha razón. Siga leyendo, más adelante explico mi punto.

¿Sabemos o no sabemos? Esa es la pregunta

Todos somos de verdad ignorantes, porque sabemos muy poco con respecto a lo que de verdad podríamos saber y/o conocer. Nuestras capacidades son grandes y nuestra capacidad de aprender también.

La ignorancia no es algo malo, siempre y cuando la reconozcamos. Puede llevarnos a aprender lo que se necesita. Pero esto nos asusta porque nos hace parecer ignorantes ante los demás y ante uno mismo. Es un círculo vicioso del cual hay que salirse.

Es común que las cosas que nos «gustan» las realicemos de manera reiterada y las que nos «disgustan» las dejamos de lado. Me atrevo a decir que estas últimas no las realizamos porque sencillamente ni siquiera las hemos probado. ¡Podría ser que nos estemos perdiendo de mucho sin darnos cuenta!

Ignorancia vrs Arrogancia

La ignorancia es la falta de conocimientos en particular o a nivel general. Quienes ignoramos algo no lo conocemos o no lo comprendemos. Sencillamente no sabemos.

La arrogancia es un defecto de la personalidad. El individuo arrogante siente un orgullo excesivo sobre sí mismo. Exige un reconocimiento desmedido, pensando que debe tener privilegios que, en realidad, no tiene ni le corresponden.

El mayor problema es cuando tenemos el combo ignorancia-arrogancia y no somos capaces de reconocerlo ni cambiar.

La peligrosa zona de confort

La ausencia de nuevos conocimientos o nuevas experiencias va ocurriendo conforme avanzamos en la vida. De niños siempre andábamos aprendiendo o experimentando, pero de grandes tenemos problemas con lo que llamamos nuestra zona de confort.

Nuestra zona de confort atenta contra nuestro verdadero potencial. Pero claramente es nuestra zona segura y por eso se nos hace tan difícil salir de ella.

En el trabajo y en las relaciones es muy común que nos sintamos en la zona de confort. Es allí donde el cumplimiento de nuestra tarea requiere poco esfuerzo y produce resultados apenas aceptables, con los cuales nos conformamos.

No trabajamos en alimentar nuestras relaciones y nos contentamos con mantenerlas. Es este estado donde sentimos que se nos brinda seguridad, se nos genera una verdadera sensación de comodidad, alivio y confianza en nosotros mismos. La realidad es que estamos estancados.

Ocultamos la cabeza en la arena

A nivel general usamos la ignorancia como una herramienta para mantener el status quo. Este es el razonamiento: cuando no sabemos, entonces no podemos cambiar las cosas y, como nos sentimos seguros, no hay un verdadero interés en cambiar.

Somos seres excepcionales y eso es lo que podemos y debemos entregar. ¡Pero primero debemos reconocer que somos ignorantes! En otras palabras, primero hay que conocer la realidad para poder modificarla. Lo que nos pasa es que escondemos la cabeza bajo la tierra. Hacemos como si no fuera con nosotros.

Una cualidad de los líderes es su alto nivel de inteligencia emocional (IE), la cual incluye el autoconocimiento. Debemos tener suficiente conciencia para reconocer que si seguimos ignorando a propósito perdemos las oportunidades de aprender y aumentar nuestro valor.

Si creemos que la ignorancia es algo negativo y la juzgamos así, no podremos empezar a hacer las cosas que deberíamos de verdad estar haciendo. Esto es igual a ser un arrogante, alguien altanero o soberbio.

Somos seres excepcionales. Eso es lo que podemos y debemos entregar. Pero para crecer debemos reconocer primero que somos ignorantes y hacer algo al respecto. Click To Tweet

Es importante diferenciar entre la arrogancia, la autoestima y la confianza en uno mismo. Tener una elevada autoestima es un elemento de la IE y significa confiar en las capacidades personales. No supone un defecto ni debe entenderse como negativo. Por el contrario, resulta saludable y beneficioso para la persona. La arrogancia es la ausencia de dicho sentimiento.

No seamos arrogantes. No evadamos la ignorancia ni la juzguemos como algo totalmente negativo. Por el contrario, reconozcámonos como ignorantes. De esta manera podremos identificar si estamos en zona de confort y qué debemos hacer para salir de ella.

Pregúntese sinceramente: ¿cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez?

Abrazo de un ignorante que les aprecia.

Rodolfo Cruz Naranjo.

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