¡No sea sapo!

Crecimiento Personal

¡No sea sapo!

¡Hola!

Ser una persona de bien y para bien es una obligación que todos tenemos. Debemos revisar día con día qué podemos mejorar en nuestras vidas para hacer de ella algo más valioso para quienes nos rodean y para nosotros mismos. Una buena vida se construye con buenas relaciones y buenas acciones.

Hace unos días leí una idea que me pareció oportuna compartirles. Es una palabra formada por las primeras letras de cuatro características que no deberíamos tener: SAPO. Siga leyendo y le cuento qué significa.

A lo largo de la vida, vamos arraigando vicios y virtudes. Los vicios debemos reconocerlos y desecharlos, alejarnos de ellos. Las virtudes debemos potenciarlas para aumentar los impactos positivos a nuestro alrededor.

Desechar malos hábitos nos une con las personas

Los malos hábitos que debemos desechar de nuestra personalidad y a los que me quiero referir son aquellos que nos pueden hacer parecer a un SAPO:

  1. Soberbia. Este es el sentimiento de sentirse superior a los demás. Provoca un rechazo y trato distante con las personas que nos rodean. El soberbio nunca alcanza la felicidad, pues pone mascaras que ocultan su verdadero yo.
  2. Arrogancia. Es la actitud de alguien que tiene un ego inflado. Es quien cree tener más derechos y privilegios que otros.
  3. Prepotencia. Es la actitud de quien quiere imponer su “gran” poder y su autoridad sobre otros para sacar provecho. Siempre lo hace de manera abusiva. ¡Esto no tiene nada que ver con liderazgo!
  4. Obstinación. Es lo que nos mantiene excesivamente firmes en una idea, intención u opinión, generalmente poco acertada, sin tener en cuenta otras posibilidades. Hace que una persona sea terca. Pasa, entre otras razones, por no saber escuchar.
Si usted es medio SAPO, o SAPO completo, es muy probable que ande solo por la vida. Share on X

La soberbia, la arrogancia, la prepotencia y la obstinación son consecuencia de nuestras propias inseguridades, complejos de inferioridad y, ante todo, una baja autoestima.

Nuestros dones y talentos deben sostenernos. Corresponde hacer un pequeño examen de conciencia y revisar si somos medios sapos o sapos completos. A partir de ahí… ¡hacer algo!

Calidad de relaciones = Mejor vida

Para detectar la presencia de estos malos hábitos pongamos atención a la calidad de nuestras relaciones.

Varios estudios han determinado con gran precisión que las buenas relaciones sociales, las interconexiones que establecemos con otros son saludables para la vida. La soledad nos acaba.

Estar en familia, con amigos y conectados socialmente nos hace felices, más saludables y nos permite vivir más años. Esto siempre y cuando sean buenas relaciones.

No seamos soberbios, arrogantes, prepotentes ni obstinados. No hagamos que la soledad sea nuestra compañera de vida. Donde hay soberbia, hay ignorancia. Donde hay humildad, hay sabiduría.

Abrazo fuerte y afectuoso,

Rodolfo Cruz N.

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