Las 5 lecciones de Ebenezer Scrooge: Un cuento de navidad

Crecimiento Personal

Las 5 lecciones de Ebenezer Scrooge: Un cuento de navidad

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Hola!

A pocos días de celebrar la Navidad, pensé que nos vendría bien revivir un poco de la magia y el espíritu navideño con la que crecimos durante nuestra infancia. Sin importar cómo o dónde crecimos, seguro que todos nos imaginábamos jugando en la nieve con nuestros amigos o abriendo regalos como en las películas, creyendo en el niño Jesús, en Santa Claus o en Papá Noel.

Y seguramente también todos recordaremos la obra del escritor inglés, Charles Dickens (1812-1870): Un cuento de Navidad y a su característico personaje principal el señor Ebenezer Scrooge, que fue visitado por tres fantasmas (pasado, presente y futuro) que le mostraron lo avaro y egoísta que había sido durante tantos años.

Scrooge nos enseña algunas importantes lecciones, que van más allá de las obvias sobre el espíritu navideño.

Las cinco lecciones de Scrooge

  1. Tener un buen mentor no es suficiente. El Señor Fezziwig, jefe de Scrooge durante su juventud, era un hombre de negocios que sabía disfrutar de la vida. Según el mismo Ebenezer Scrooge, una de sus mayores virtudes es que sabía como hacer el trabajo feliz o miserable; pese a las extensas jornadas de trabajo y el enfoque en el cumplimiento de objetivos, él sabía cómo motivar a sus colaboradores y entendía el valor de una vida feliz. Scrooge fue su aprendiz, pero a pesar de esto, él no fue capaz de replicar su estilo de liderazgo ni aprendió a crear ambientes positivos de trabajo para sus colaboradores. No por tener un gran jefe, se aprende a ser uno; no por creer que somos buenos con los demás, lo somos. No podemos ser buenos jefes o compañeros, si no nos interesamos realmente en los demás.
  2. Aceptar el fracaso es importante para avanzar. Si no sabemos reconocerlo, no podemos aprender la lección y no podemos corregir nuestros actos. Ebenezer dejó el ir el amor por orgullo y porque no fue capaz de entender que había olvidado lo que realmente importa por su obsesión con el dinero y por su miedo a la pobreza. No se dio cuenta de que era pobre de corazón, porque no sabía dónde radicaba el valor verdadero de la vida. Tenemos mucho miedo a fracasar porque se nos ha dicho que el fracaso es negativo, pero sino lo aceptamos, no podemos avanzar y mejorar en nuestras vidas.
  3. Aprender a valorar lo que se tiene. Charles Dickens escribió la obra durante la época de la Revolución Industrial en Inglaterra, que era la Inglaterra del capitalismo donde la sociedad estaba marcada por los conflictos entre los burgueses con poder y la clase obrera sin oportunidades. Lo interesante de la historia es que pese a las carencias y necesidades los pobres sabían disfrutar mucho más de la vida que el propio Scrooge que tenía dinero. Incluso, Fred, su sobrino, le hace ver esta situación cuando Scrooge le dice: “¿Qué derecho tienes tú para estar alegre? ¿Qué razón tienes tú para estar alegre? Eres bastante pobre”. Y su sobrino le contesta: “¿Y qué derecho tienes tú para estar triste? ¿Qué razón tienes para estar enojado? Eres bastante rico”. La felicidad no depende de la posición económica o laboral que alcancemos, sino por el tipo de personas que seamos. Si tenemos esto en cuenta nos centraremos en hacer cosas que nos hagan felices, en lugar de concentrarnos en lo negativo.
  4. Los ambientes no determinan nuestro comportamiento. No hay excusas para ser una mala persona con los demás y esto lo vemos claramente en el ayudante de Scrooge, Bob Cratchit, que pese a las condiciones laborales de la época, estaba agradecido con su jefe y hacía su trabajo con amor. Bob era una de esas personas que se mantienen positivas y no permiten que la frustración de los demás o el pesimismo les gane. El clima laboral en las organizaciones lo creamos las personas, por tanto, si todos nos dejamos contagiar de emociones negativas, crearemos un ambiente tóxico.
  5. Nunca es tarde para cambiar. ¡Esta es mi lección favorita! WOW! No permitamos que nos digan que algo ya no vale la pena o que es tarde para intentarlo, porque las cosas no van a cambiar; estos son pensamientos limitantes. Podríamos pensar que Scrooge era muy viejo para cambiar y aún así lo hizo. Siempre, siempre podemos mejorar, o volver a empezar. Estamos vivos y este es uno de los mayores regalos, aprovechemos la vida y a nuestros seres queridos, porque la vida es una.

Espero que estas lecciones les parezcan tan fascinantes como a mi y les deseo de corazón que tengan una ¡FELIZ NAVIDAD!!!!

Un abrazo,

Rodolfo E. Cruz Naranjo

PD. Si alguien quiere un café me avisa! Me apunto para compartir/conversar.

Comentarios (4)

  • Leonel A. Jimenez Ramirez

    Hola Profe, que excelente análisis del cuento de navidad aplicado a la vida personal y profesional; en el punto número 2, el Sr. Scrooge deja ir el amor por estar obsesionado por el dinero, y yo me pregunto recordando muchos temas tratados en clase, cuantas veces dejamos ir el amor, de una novia, de una esposa, de nuestros hijos, de familiares, de amigos…, por estar obsesionados no solo con el dinero, sino por obsesionarnos con alcanzar un puesto alto en la empresa, o por buscar una “felicidad” ficticia, porque ni siquiera tenemos claro que es lo que nos hace felices, como lo dice Mark Manson en su libro “El sutil arte de que te importe un carajo”, por cierto excelente recomendación de libro, solo en las primeras páginas toca este tema de una manera que nos hace refleccionar y plantearnos de verdad, que nos hace felices.

    Yo agregaría un punto 6, o quizás 4,5, y es probable que otras personas que lean el blog puedan agregar más punto, pero me parece importante la acción de los fantasmas, seres externos que hicieron que el Sr. Scrooge viera la realidad y adoptara el cambio, cuantas veces tenemos “fantasmas” (amigos, jefes, compañeros, familiares), que nos hablan y pretenden alertarnos sobre errores que estamos cometiendo y somos tan cerrados que no tenemos la capacidad de escucharlos y verlo, ¿capacidad o humildad?, creo importante siempre tener un oido abierto a la escucha, la mente para analizar lo que nos dicen y la capacidad para si estamos mal cambiar y tener todos un final feliz, como el amigo Sr. Ebenezer Scrooge.

    Y finalmente, con relación al punto 5, definitivamente creo que en algún momento de la vida debemos hcer un alto, voltear para atrás y dar un vistaso a lo que hemos hecho, bueno o malo, y disfrutar, celebrar gozar de lo bueno y tratar de enmendar lo malo, como nos cuenta en ese punto 5, nunca es tarde, el tiempo para hacer algo bueno, para cambiar algo malo por bueno, nunca es tarde, siempre es el adecuado en el momento adecuado, lo importante es hacerlo.

    Saludos Profe…

    • Leonel,

      GRACIAS por comentar. Por supuesto que debemos detenernos y contemplar lo vivido y lo realizado, además disfrutar del “momento”. La vida tan rápida que llevamos no nos deja ver lo esencial (efecto túnel que sufren los pilotos en la F1) y es una lástima ya que lo vivido, vivido está!

      Abrazo fuerte viejo y, si lo deseas, invito a un café en Tempo. Ya sabes donde!

  • Me parece interesante lo del miedo al fracaso, actualmente no se les permite a los niños fracasar para evitarles “frustraciones”, personalmente considero que más les hacemos un daño, así no les enseñamos a fracasar y levantarse y a manejar las frustraciones, estamos formando seres humanos emocionalmente incapaces.

    • Estimada Grettel, gracias por el comentario y por leer el Blog. Considero que deberíamos enseñar a nuestros hijos que el fracaso es parte fundamental del éxito. En America Latina uno fracasa una vez y es un don nadie. En Estados Unidos, más específicamente en Sillicon Vallley, uno fracasa y se celebra!! No te tildan de fracasado, por el contrario es muestra de que sos emprendedor.

      Hombres y mujeres fuertes son aquellos que dominan sus emociones y no se dejan llevar por ellas.

      Saludos y mis mejores deseos para el 2020 (aunque incluyan fracasos!)

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