¿Por qué tomamos malas decisiones?

Liderazgo

¿Por qué tomamos malas decisiones?

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¡Hola!

Personas como usted y como yo hemos tomado malas decisiones en más de una oportunidad. Esto es una realidad; sucede a pesar de que seamos inteligentes, responsables, bien intencionados, con experiencia y estemos informados. Es mejor que aceptemos que tomar malas decisiones nos puede y nos va a suceder.

Las malas decisiones muchas veces no son gran cosa, pero en otras ocasiones pueden afectar la vida y la felicidad de otras personas e inclusive truncar nuestros sueños.

El origen de las malas decisiones

Un filósofo nos diría que tomamos malas decisiones simplemente porque somos seres humanos.

La ciencia nos explica que las decisiones se toman principalmente por procesos inconscientes en nuestros cerebros, que la neurociencia ha venido estudiando. Se sabe que no es un proceso racional, sino emocional.

Un primer proceso mental es el análisis de que algo está sucediendo. Para esto usamos un patrón definido de reconocimiento o interpretación. Está conformado por la manera en que fuimos socializados y por todo el acervo genético que nos ha sido heredado.

Posteriormente reaccionamos (o no) a la situación según las “etiquetas” emocionales que mantenemos en nuestras mentes.

El análisis de la situación y nuestra reacción es el proceso que usualmente utilizamos para decisiones rápidas. En diferentes circunstancias y escenarios, puede fallarnos. Ni las altas cualidades ni las calificaciones evitan que se cometan errores.

Se reconocen cuatro comportamientos al tomar decisiones que nos mueven en diferentes direcciones:

  • La experiencia. Puede ser mala consejera, ya que buenas decisiones del pasado no necesariamente aplican en una realidad actual. Tenemos que adaptarnos a la nueva situación, que tal vez se interpreta de manera semejante pero no es igual a la anterior.
  • Intereses propios. Guían comportamientos que operan a nivel del subconsciente. Esto quiere decir que ni siquiera nosotros mismos sabemos que nos estamos comportando de la manera en que lo hacemos. No sabemos que actuamos según nuestros propios intereses.
  • Juicios prematuros. Tomamos decisiones muy temprano y luego no nos queremos adaptar. Asumimos que las cosas son como son y listo, determinación que es dañina para el buen juicio. Nos quedamos con conclusiones prematuras que limitan nuestras opciones de cambio.
  • Ataduras. ¿Estamos conscientes de cómo nos influencian las personas, los lugares y las cosas? Muchas veces nos mueven en direcciones que no podemos reconocer. Estas ataduras, o lastres, bloquean nuestra capacidad de pensar adecuadamente.
En la vida llevamos lastres que afectan nuestra capacidad de ver la realidad como es. Identifiquémoslos y saquémoslos del maletín. Click To Tweet

¿Qué hacemos para evitar equivocarnos?

Siempre existe la posibilidad de equivocarnos. Debemos trabajar en descubrir la presencia de las “etiquetas” sistemáticas que nos influencian al tomar decisiones.

Aprendamos a escuchar y a seguir nuestro instinto. Diseñemos para nosotros mismos procesos que permitan introducir más análisis y debate por encima de los elementos que nos atan.

Un buen líder es ante todo una buena persona, que tiene presente sus fortalezas y limitaciones. Un líder no siempre tiene todas las respuestas.

Aprendamos a reconocer si nos dejamos llevar por la experiencia o nuestros intereses. Si nos impactan los juicios prematuros o las ataduras. Así podremos aprender a gestionar estos comportamientos para que no afecten nuestro proceso de decidir.

La toma de decisiones no es un proceso racional. Es emocional más que analítico. Nuestro instinto es bueno… la mayoría de las veces.

Saludo afectuoso,

Rodolfo

Comentarios (2)

  • Hola Rodolfo,
    Me parece muy atinado el tema. Creo que nadie en su sano juicio toma una decisión esperando que sea la equivocada… pero bueno a todos no ha pasado!
    Casualmente esta semana estuve revisando con una persona cercana, sobre una decisión tomada hace más de 6 años donde apesar de contemplar todas las variables, resultó ser una pésima decisión que nos sigue costando…

    Uno toma las decisiones con las herramientas que tiene en el momento… y he aprendido a no crucificarme en la actualidad por un escenario del pasado…

    Saludos

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© Rodolfo Cruz Naranjo 2020