No pierda la paz por un “NO”

Liderazgo

No pierda la paz por un “NO”

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¡Hola de nuevo!

Primero lo primero: ¡gracias por leerme! Es un regalo invaluable que recibo de su parte y que me hace muy feliz.

En esta ocasión quiero que conversemos sobre el poder de las palabras, principalmente sobre una que deberíamos aprender a usar con más frecuencia:“NO”.

Las palabras son fuerza

El Sr. Miguel Ruiz, en su obra “Los Cuatro Acuerdos: Una guía práctica de liberación personal”, nos recuerda la facultad que las palabras tienen para crear y moldear nuestro destino.

Más que sonidos, más que símbolos que se nos enseñan a garabatear cuando éramos pequeños, las palabras son una fuerza. Quizá la más grande de todas, cuando son utilizadas correctamente y con sabiduría. Nos otorgan el poder que tenemos para expresar y comunicar, para pensar y en consecuencia para moldear lo que nos sucede en la vida (lo extraordinario, lo bueno y lo malo).

Trataré de explicar esta fuente de poder en un resumen ejecutivo: las palabras nos permiten expresar nuestros sistemas de creencias. Por medio de las palabras generamos pensamientos que, racionalizados, expresan ideas.

Estas ideas sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos crean las actitudes. A su vez, las actitudes conforman nuestras conductas y, por su parte, la reiteración de conductas forma nuestros hábitos. Por último, los hábitos marcan nuestro carácter y nuestro destino. ¡WOW!

Las actitudes NO son provocadas por las circunstancias, sino que proceden de lo que pensamos. Si controlamos lo que pensamos, controlamos nuestra actitud y nuestra manera de ser.

Conozca el poder de un “NO”

Ahora que ya hemos conversado sobre el poder de las palabras, hablemos sobre por qué hay que saber decir “NO”. Cuánto me hubiese ayudado en la vida decir que “NO”, cuando eso era precisamente lo que quería y necesitaba decir…¡Ahh, pero terminé diciendo que sí!

Es difícil decir que “NO”, más aún sabiendo el poder que tiene esta palabra. Apuesto a que en algún momento de la vida nuestro yo interior nos ha recomendando decir que “NO” y, sin embargo, por alguna razón nos dejamos llevar por el sí.

Debemos comprender cuál es el verdadero poder de nuestra boca. Si decimos que sí a algo cuando deberíamos decir que “NO”, actuamos en contra de nosotros mismos. Nuestras conductas pueden ser nuestro principal enemigo, si, al no estar claros de quiénes somos y lo mucho que deberíamos amarnos y respetarnos, asumimos la actitud equivocada. Un líder se conoce a sí mismo al 100%, pero debe trabajar en ello.

Decirlo nos cuesta, podríamos sentir que desentonamos en un grupo, tener miedo a las consecuencias o, incluso, temor a discrepar con opiniones ajenas. Pero, decir sí cuando deberíamos decir “NO”, nos hace ir en contra de nuestra esencia. Si damos la palabra, sentiremos que debemos hacernos responsables y actuar en consecuencia. Así terminamos haciendo cosas que no queremos y que pueden implicar esfuerzo por meses (¡quizás años!), durante los cuales podríamos ser muy infelices.

Derecho a decir “NO”

Decir “NO” está permitido y es necesario para vivir en paz. Es mucho más sencillo si estamos claros de nuestro propósito en la vida. Cuando sabemos para dónde vamos, sabremos a qué decir “NO” y a qué decir “SÍ”. Lo contrario es rechazarse a uno mismo. No debemos usar la palabra en contra nuestra.

El “SÍ” y el “NO” son límites. Funcionan como permisos que nos damos para vivir con tranquilidad y definir al mejor yo con una buena manera de ser, logrando felicidad propia y para los nuestros.

Dado que lo que soñamos, lo que sentimos y lo que somos lo mostramos por medio de las palabras, formémonos un carácter fuerte a partir de buenos hábitos y aprendamos a decir “NO”. De esta forma viviremos bien con nosotros mismos y mantendremos relaciones constructivas con los demás. Dejarnos llevar por lo que otros quieren de nosotros es incorrecto. Somos responsables del destino de nuestras vidas, utilicemos bien el poder de la palabra.

Si quiere conversar más sobre el tema podemos tomarnos un café. Siempre lo hago en las tardes, seguro que no le diré que no. 🙂

¡Abrazo fuerte!

Comentarios (6)

  • Cuantos dolores de cabeza y arrepentimientos me hubiese ahorrado si respetara mi esencia, si decidiera decir lo que pensaba en realidad o lo que deseaba. Si hubiera dicho que No, si en la próxima pudiera estar claro y pueda decir No…

  • Demasiado acertado este post sobre decir más lo que necesito y no lo que pienso que los demás deben escuchar de mí. Tal vez debería escribir sobre el sí en el próximo blog. A veces me quedo atrapada en una mentalidad de NO y me da miedo decir que sí a las cosas. También me gustaría saber su opinión en cómo decir que NO una vez que ya dijo que Sí.

    • Dominique, una vez que decimos SI en lugar del NO, o viceversa, hemos caído presos de nuestras palabras. Por ello hay que pensar bien antes de hablar. Si hay algo que nos hace dudar, que no haya duda, no se procede y listo. Tal vez pasaremos mejor con nosotros mismos!
      Abrazos

  • Carlos Morales Castro

    Para mí es un hábito decir que sí, porque decir que sí casi siempre se asocia con cosas buenas, pero nos sacrificamos mucho al usar el “Sí” a diestra y siniestra. Como es un hábito difícil de corregir se puede comenzar negociando para evitar decir “No” a la primera. O sea, usar un NO disfrazado hahahahah

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