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Desarrolle su liderazgo: ¿para qué y para quién?

¡Hola!

Estos días he estado pensando mucho en aquellas personas que tristemente están perdiendo sus trabajos por la crisis que la pandemia nos ha traído, pero también en las que están aprovechando estos momentos inciertos como una oportunidad para desarrollar su liderazgo.

Lo primero resulta doloroso, porque muchas de ellas están siendo despedidas por una situación ajena a su desempeño y posiblemente porque las empresas, y sus líderes, no han sido capaces de encontrar un solución más justa para su personal. El segundo caso resulta admirable, porque los liderazgos que florecen durante las crisis suelen ser especiales y sólidos.

Personalmente creo que debajo de la crisis económica que tanto nos preocupa tenemos un mal mucho mayor que no estamos atacando: una crisis por ausencia de un verdadero liderazgo en las empresas.

Dejando de lado las buenas excepciones, por años y años se ha desarrollado la práctica de promover al trabajador que logra mejores resultados, sin cuestionar si esta persona ejercerá como un buen líder, si es capaz de entender que su rol ya no requiere de ser el mejor a nivel individual, sino que su responsabilidad es guiar y apoyar al equipo del que ahora es responsable.

Muchas veces ese gran trabajador no está preparado para la nueva tarea que le ha sido asignada y carece de las herramientas y habilidades blandas de un buen líder.

Los resultados de un mal liderazgo

Está demostrado que las empresas con malos líderes sobreviven, pero no son sostenibles en el tiempo porque la desmotivación, falta de confianza e inseguridad que provocan en sus equipos se traduce en falta de compromiso con la empresa, evitando que esta evolucione.

Dicho de otra forma, el nombramiento de malos líderes en puestos directivos y de jefaturas compromete la evolución de la empresa a largo plazo, porque a pesar de que entreguen buenos resultados en el corto, generarán grietas a lo interno de la organización y no serán capaces de construir equipos comprometidos con la compañía.

Si constantemente está reclutando personal porque la gente buena se va, pregúntese por qué, ¿qué causa que no vean un futuro en su empresa, en su departamento?

Una encuesta de la consultora Gallup demostró que el 85% de la fuerza laboral en las empresas no está comprometida con ella o con su trabajo; las personas no se sienten apreciadas ni valoradas, por lo tanto no desarrollan su potencial.

Ninguna persona debería trabajar en una organización donde le dicen todo lo que tiene que hacer, pero no le preguntan qué piensa y menos qué necesita Click To Tweet

Desarrolle su liderazgo, ¿para qué?

  1. Para impactar. Ser líderes nos llevará al siguiente nivel en nuestras vidas profesionales y personales. Nos ayudará a encontrar nuestro propósito y generar un impacto en las personas que nos rodean. Si somos “líderes” en las empresas, asumamos la bendición de serlo y, enfoquémonos en crear organizaciones más humanas y menos “dirigidas” por los resultados financieros del próximo trimestre. Los resultados vendrán solos.
  2. Crear un ambiente donde TODOS importen. Debemos dejar de lado aquella vieja idea de que el objetivo de la empresa es maximizar la riqueza del accionista, y por ende, dejemos de usar a otros para nuestro éxito. Ocúpese de su gente y ellos se ocuparán de su negocio.
  3. Fomentar una cultura fuerte donde prive el desarrollo de todos los que nos rodean. Un buen líder, aun cuando no ocupe una posición de jefe (el liderazgo no está supeditado a un cargo) mejora las vidas de sus trabajadores y les hace sentirse bien consigo mismos. Cuando recibimos a alguien en nuestras empresas debemos reconocer el privilegio de tener una vida en nuestras manos, no para exprimirla hasta la última gota, sino para cuidar de ella y ayudarle a ser mejor día con día, todos los días.

Lograr esto requiere de un cambio de enfoque mental fundamental. En este link profundizamos sobre el tema: La pregunta que todo CEO debería hacerse cada día

Desarrolle su liderazgo, ¿para quién?

El crear y mantener un ambiente donde todos puedan descubrir sus talentos, desarrollarlos, compartirlos, y que sean apreciados y retribuidos es el objetivo de un liderazgo centrado en las personas.

Esto permite que todos los involucrados e interesados -incluido el líder- reciban un impacto positivo que en el corto, mediano y largo plazo generará mejores sociedades y personas.

Una persona que se sienta bien consigo misma y con el trabajo que realiza será una mejor persona en todos los aspectos de su vida y con sus seres queridos. Este es el efecto multiplicador o impacto que tiene el líder. La responsabilidad de los líderes en las empresas es la de crear ambientes de trabajo seguros, y es una gran responsabilidad de la que no siempre estamos conscientes.

Dejemos de normalizar cosas que no están bien, dejemos de repetir patrones nocivos en los ambientes de trabajo y en nuestras vidas. No está bien que alguien se levante todos los días para trabajar en una organización donde le dicen todo lo que debe hacer, pero no le pregunten qué piensa de su trabajo y menos qué necesita. Seguramente hace muchas cosas buenas y no se le da feedback a menos que haya un error.

Trabaje en usted y su liderazgo para que no sea uno de esos líderes que arruinan las vidas de las personas y la subsistencia de las empresas, porque hoy en día, además de la crisis económica tenemos que afrontar una crisis mayor que es la falta de buenos líderes en las empresas y las organizaciones. Y si no hacemos algo con respecto a la última, sí que será muy difícil sobrevivir.

Abrazos,

Rodolfo Cruz Naranjo

Liderazgo con buena dirección.

5 estrategias para aumentar nuestro liderazgo

¡Hola!

Esta pandemia de verdad es un reto a nivel personal, familiar, así como organizacional. Nos tomó por sorpresa y con los brazos caídos, sin embargo, en medio de tanta incertidumbre, miedo y pánico inicial, la situación tiende a mejorar y las historias de nobleza humana abundan. Será un hecho que las cosas serán muy diferentes de ahora en adelante por lo que la buena dirección deberá mostrarse con mayor fuerza en las empresas y es importante aprovechar la situación para mejorar nuestro liderazgo.

Y esta situación ha sido interesante sin duda, sorprende ver el liderazgo de servicio en muchos lugares y situaciones. Ha quedado demostrado de una manera más que evidente aquella verdad de que liderazgo no es una posición, es una responsabilidad, un gran privilegio que se nos otorga. El verdadero líder da esperanza, nos muestra el camino y lo recorre con nosotros.

Estos momentos facilitan soltar nuestro verdadero potencial de líderes, es por ello que quería compartirles 5 estrategias para aumentar nuestro liderazgo; sencillas y claras que pueden empezar a usar desde ya para apoyar y servir:

  1. Conectar a los miembros del equipo con su propósito. A las personas hay que darles una causa que las motive, que las inspire a mejorar y desarrollar su potencial. Esta conexión es aquello que genera la acción. Cuando se entiende la misión, se puede aportar más valor. Y esto es en ambas direcciones. La empresa debe tener claridad de propósito y debe asegurarse de que contrata a alguien porque comparten ese algo. 
  2. Liderar de manera positiva. Recordemos que un gran líder es ante todo una buena persona y ello implica trabajar en nosotros mismos para poder servir bien a los demás. Debemos buscar equilibrio en los ámbitos que componen nuestras vidas, ya que sin él no podríamos mejorar a los demás como resultado de nuestra presencia. Hay que tener presente que para inspirar debemos liderar con el ejemplo.
  3. Mantener un ambiente de trabajo sano y balanceado pese a la crisis. Esto significa disminuir el estrés y aumentar la pasión. Suena fácil verdad, pues así es. Trabajar en algo que no nos importa nos genera estrés. Ayudemos a conectar el trabajo con el propósito y no molestemos con micro management o comportándonos como imbéciles. Esto aumenta el sentido de pertenencia y empoderamiento, por ende sube la pasión. Comparta alegría y transmita esperanza. Esto conecta a las personas. Puede hacerlo “yendo de un lado a otro”, aquí una pista de cómo puede hacerlo: derrote al enemigo N.1 de la buena administración.
  4. Escuchar a su gente. Sin lugar a dudas muchos de nosotros sentimos una enorme necesidad de que nos escuchen en estos momentos difíciles. Leía hace poco en un artículo de la HBR que el 40% de las personas manifestaron que desde que inició la pandemia en sus empresas sus jefes o superiores no les habían preguntado siquiera ¿cómo se encuentran? Cómo puede ser!!  Y después se pide compromiso y productividad. Asegúrese de crear espacios y canales para escuchar, puede ser tan simple como programar sesiones de Zoom para “tomarse un café” y hablar de cualquier cosa que no sea trabajo. Pregúnteles qué piensan, eso les mostrará que son importantes. ¿Quiere ahorrar costos? Nadie como alguien que esté en el campo de batalla como para decirnos qué mejorar.  Es un gran momento para conversar. Puede repasar este blog para tomar ideas ¿Queremos ser escuchados? Comencemos por escuchar
  5. Cuidar al talento en la organización. El líder aumenta la productividad y la rentabilidad por medio de colaboradores motivados. Mantenga, aumente la confianza y el sentimiento de seguridad. Esto no quiere decir que deba mantener al personal dentro de la planilla si es imposible, pero asegúrese de que ya hizo todo lo posible antes de ello. Esto genera agradecimiento de quienes deban salir y muestra al resto que no fue una medida poco estudiada. A las personas hay que hacerlas sentir bien, aún en momentos incómodos y difíciles, ello no se olvida. 

Espero que estas 5 estrategias les sirvan para ejercer un mejor liderazgo y que generen acciones que impacten con propósito, aunque sea una persona a la vez ¡así se empieza!.

Abrazo y si alguien quiere compartir un café respetando el distanciamiento social me avisa. ¡100% apuntado!

Rodolfo Cruz Naranjo

¿Qué ambiente laboral necesitamos en las empresas?

La pregunta que todo CEO debería hacerse cada día

¡Hola!

Estamos iniciando el 2020 y tenemos la oportunidad para empezar de cero. Me gustaría saber si usted, que tiene a cargo personas en su organización y que en gran medida influye en el ambiente de trabajo, se ha hecho la siguiente pregunta: ¿Es usted un imbécil en el trabajo o es una “bendición” para sus colaboradores? Si como líder no ha tenido esta inquietud por lo menos una vez en los últimos 365 días ya vamos mal, el líder que no se cuestiona y analiza, es un líder que no crece.

He estado leyendo y revisando una cantidad importante de material, tratando de comprender que clase de persona soy en mi organización y cómo impacto a quienes me rodean. He seguido con atención los trabajos de la organización Great Place to Work (GPTW) que busca construir un mundo mejor ayudando a las organizaciones a construir excelentes lugares de trabajo para todos, así como el sitio https://corporate-rebels.com para ayudarme en mis criterios, sumado a años de experiencia laboral junto a gente extraordinaria.

Según el último estudio de cultura organizacional llevado a cabo por la organización GPTW en el año 2019, 46% de la fuerza laboral global no experimentaba los comportamientos de un gran lugar para trabajar. El estudio señalaba a CISCO, Hilton & Salesforce como los mejores lugares para trabajar.

¿Qué ambiente laboral necesitamos en las empresas?

Revisando el estudio, lo que hacía excepcional a estas empresas es que generaban confianza, credibilidad, respeto y justicia dentro su ambiente laboral dando como resultado que el 86% de la gente colabore más entre sí, que el 88% este dispuesta a dar más y el 86% permanezca en la empresa más tiempo por encima del promedio. Esto es colaboración, productividad y retención de talento.

Respeto como parte del ADN de la empresas. En mi humilde opinión este es el factor más importante de los ambientes de trabajo positivos y nuestro comportamiento revela el tipo de líder que somos, si un imbécil o una bendición.

La declaración de valores de la empresa danesa Designit es por mucho lo mejor que he visto en mi vida, dice que “La empresa es el hogar de personas con grandes sonrisas y egos pequeños. Siempre nos apoyamos mutuamente y nos aceptamos profundamente por lo que somos. Sea amable, sea humilde, sea un amigo, sea usted mismo. No tenemos un código de vestimenta, pero si tenemos una estricta política de no imbéciles”. Esto es INSPIRADOR y nos muestra que hay luz al final de túnel.

Los imbéciles son una plaga y por mucho el mayor problema en la actualidad en las empresas, y todo tiene que ver con el respeto o mejor dicho, con la ausencia de él. No siga ese ejemplo, no se convierta en una persona tóxica.

En su libro “The no Asshole Rule” el Sr. Bob Sutton presenta estadísticas que confirman lo dañinas que resultan estas personas dentro de las organizaciones, sus acciones se centran en maltratar a los colegas, generan abusos psicológicos persistentes, comportamientos agresivos recurrentes, abuso verbal hacia las otras personas que los deja devaluados y humillados, intimidación, burlas desagradables…en fin, bullying corporativo.

Un mal ambiente de trabajo repercute en nuestra salud, la daña y, ocasiona con frecuencia síntomas físicos como mayor frecuencia de dolores de cabeza, trastornos de sueño, ataques de pánico y estrés. Esto es una vergüenza que no tenemos presente los que dirigimos personas y nos decimos líderes o tenemos puestos gerenciales. Al final de cuentas también lo sufren los accionistas que nos tienen confianza ya que la última línea y el retorno sobre el capital disminuyen.

Costos ocultos pero relevantes circulan por todos lados. Aumenta la rotación del personal y se pierde el conocimiento y el aprendizaje del negocio, la cultura se debilita, disminuye el compromiso y la productividad y eficiencia por la distracción. Los imbéciles nos alejan de aquellas actividades importantes y de los drivers de valor, ya que nublan el pensamiento.

¿Quién entonces es un imbécil que entorpece el ambiente de trabajo?

Sutton nos dice que son aquellos que de manera regular degradan y dañan a sus colegas, principalmente a los que relativamente tienen menos poder o habilidades sociales, y los que son más tímidos o introvertidos.

¿Qué hacer? Debemos aceptar que el conflicto y algo de tensión en las organizaciones son sanos dentro del ambiente laboral, porque son fuente de crecimiento si son bien manejados, pero claramente para que esta evolución ocurra no debe mantener gente tóxica en la empresa. De hecho el Sr. Sutton nos dice que deberíamos tener una política de cero tolerancia para con ellos. Debemos tener presente el viejo refrán que dice que una manzana podrida pudre a todas las demás.

Tal como afirma Danish Designit, se debe cumplir la regla de “no imbéciles”; hay que identificarlos y filtrarlos en los procesos de reclutamiento y selección, hay que comentarles el sentir de sus colaboradores en las evaluaciones y en los face to face, y ante todo, no promoverlos a puestos de liderazgo. Si se le pone atención a estos detalles, este tipo de personas y sus comportamientos tendrán pocas oportunidades de mostrarse.

Un ejemplo muy revelador es que el equipo deportivo más exitoso del mundo, los All Blacks de Nueva Zelanda (equipo de rugby) tiene la regla de “cero imbéciles”. Ellos están seguros de que mejores personas hacen mejores All Blacks y que nadie está por encima del equipo como un todo. En esta organización esta regla se cumple de manera estricta y por ello muchos de los mejores jugadores a nivel nacional nunca han llegado al equipo. Algunos lo hicieron una vez pero no regresaron en la siguiente temporada.

No se haga de la vista gorda ante los imbéciles. Hay que hablarles, animarles a no ser irrespetuosos y a que cambien su comportamiento tóxico. Y si aún así se mantienen impactando de manera negativa hay que hacer lo correcto, es decir, mostrarles la puerta de salida lo antes posible. Solamente así la gente se sentirá segura en su lugar de trabajo y el compromiso que tanto buscamos empezará a subir.

Con esto lograremos lo que GPTW nos recomienda: la clave para crear un excelente lugar de trabajo no es un conjunto de beneficios, programas o prácticas que se deben dar a los colaboradores, sino la construcción de relaciones de calidad caracterizadas por la confianza, el orgullo y la camaradería. Es así como las relaciones dejan de ser un factor secundario y se convierten en la clave para mejorar los resultados del negocio que tanto le importa a los altos niveles gerenciales y a los accionistas en las empresas.

¿Es usted un imbécil o tiene alguno dentro de su equipo? Mejor haga algo al respecto antes de que sea demasiado tarde! Yo ya estoy en ello.

Abrazo afectuoso,

Rodolfo E. Cruz

Retener el talento a través de motivación.

Como arruinar la relación con los colaboradores sin darse cuenta

¡Hola!

En otras ocasiones les he comentado que el trato a las personas (colaboradores) que sirven a las personas (clientes) es el secreto del éxito en el mundo de los negocios, pero a pesar de ello, aún vemos casos en donde a los colaboradores no se les trata como personas y esto afecta la motivación y el compromiso con la empresa.

En mi blog ¿Es realmente usted un líder? conversamos sobre el valor de la cita de Maya Angelou que nos recuerda que “las personas olvidan lo que les hacen, lo que les dicen, pero nunca olvidan cómo les hicieron sentir” y, sin embargo, me sigo sorprendiendo de cómo en la vida real de la gestión de empresas siempre se olvida.

Está demostrado que las emociones y el compromiso están conectados, una persona comprometida es más productiva y leal. Es por ello que debemos tratar bien a la gente, hacerles saber que son importantes, darles el espacio para que se superen y con ello “nos jalen” y no “se jalen”, pero debemos hacerlo con excelencia, es decir, no pensar que somos buenos en ello. Ser bueno no es suficiente y está más cerca de la mediocridad que del otro extremo.

Retener el talento a través de motivación

Hoy las estrategias de reclutamiento y retención de talento deben girar en torno a la influencia que tienen los sentimientos en el compromiso y la motivación de los colaboradores, pero como mencioné líneas arriba, seguimos “metiendo la pata”. Les hacemos pensar a los trabajadores que deben ganarse todo con trabajo duro, pero aún cuando lo hacen, no les mostramos lealtad o respeto por sus esfuerzos.

¡Sos importante!! ¡Sos el alma de la empresa! Y sin embargo, si los resultados económicos no son los esperados nos quitan el café, nos quitan las galletas y nos entregan un lapicero sólo cuando devolvemos el otro sin tinta. Eso no está bien y sólo creará sentimientos de irritación, desinterés y disconformidad.

Las culturas de trabajo que se centran en el castigo cuando algo sale mal sólo pueden crear desmotivación y pesimismo, nadie quiere trabajar en una empresa donde los jefes no saben controlar sus emociones o donde los problemas son más importantes que tratar bien a las personas. A veces se olvida que las pequeñas señales dan mensajes poderosos sobre donde están las prioridades de la empresa.

Revisemos una breve historia que mis alumnos ya han escuchado y que recuerdo con mucho cariño: cuando ingresé hace algunos años a una empresa, al llegar al trabajo en la mañana el oficial de seguridad me recibió con alegría, me dio el buenos días por mi nombre y luego me indicó mi espacio para dejar el auto. Al ingresar al edificio, me recibieron y presentaron con algunos miembros del equipo que habían llegado temprano también. Me guiaron hasta mi oficina (¡la oficina!) donde había ya todo lo requerido para ponerse manos a la obra: lapiceros, cuaderno de notas, computadora sobre el escritorio y otros. Al encender la computadora ya tenía una dirección de correo asignado y ¡WOW!, ya era parte del equipo porque tenía en el inbox como 30 mails. ¿Cómo me sentí? Tan bien que hoy 18 años después ¡lo sigo compartiendo! (Además de que siempre que contratamos a algún nuevo colaborador lo aplicamos).

La motivación es un elemento fundamental en los colaboradores, y en mi humilde opinión, la clave para tener trabajadores comprometidos. Es también uno los determinantes para que el tan ansiado retorno sobre el capital de los accionistas sea bueno. Mantener a los colaboradores motivados no siempre es caro, al contrario de lo que muchas empresas piensan, se motiva desde el corazón.

Cómo construir compromiso en los colaboradores de la empresa

El compromiso va más allá de ser feliz en el trabajo, se demuestra a través de qué tan conectados y dedicados se sienten los colaboradores con su organización y esto les motiva a hacer cada día mejor las cosas, e incide también en su crecimiento personal y profesional. 

Las empresas que se “molestan” en generar espacios de trabajo saludables, escucharlos y darles las herramientas para que puedan hacer un buen trabajo, crean en ellos emociones positivas que inciden en la motivación, la productividad, la satisfacción y el compromiso.

¿Qué cosas podemos hacer para impulsar emociones positivas en las personas que forman parte de nuestras empresas y que tratan con nuestros clientes? ¡Nada del otro mundo! Aquí les dejo 5 ideas que no cuestan dinero:

  1. Sentirse valorado. Hay muchas formas de agradecer el trabajo que hacen nuestros colaboradores, desde expresarlo abiertamente a la persona, hasta ser comprensivos cuando vienen los errores. Si escuchamos lo que es importante para ellos, sabremos cómo mostrarles nuestro agradecimiento y admiración por su trabajo.
  2. Sentirse seguro. Que las personas sientan seguridad y confianza en su trabajo es importante para que puedan desarrollarse de la mejor manera. Si no sienten la confianza para proponer o hacer, no podrán ser proactivos. El temor paraliza.
  3. Motivarles. La motivación trae consigo la inspiración. Los ambientes de trabajo positivos mantienen a las personas enfocadas y creativas.
  4. Celebrar los éxitos. No importa si son grandes o pequeños, debemos encontrar la calma dentro del día a día para apreciar las cosas buenas que cada miembro del equipo ha aportado. Si sólo reaccionamos ante los fracasos estamos enviando un mensaje muy negativo.
  5. Empoderar. Evite el micromanagement, permita a las personas proponer, emprender y equivocarse. Los equipos comprometidos y de alto rendimiento lo son porque no se les pone un techo, sino porque se les anima a explorar nuevas soluciones.

El compromiso es un sentimiento que se construye, a partir de buen trato y respeto, no se puede exigir ni imponer, pero también es fácil que se pierda, si se pierde el norte y olvidamos qué es lo importante: las personas.

Gracias por conversar,

Rodolfo E. Cruz

Entendiendo los niveles de liderazgo.

¿En qué nivel de liderazgo se encuentra?

¡Hola!

Hemos estado ausentes por unos días optimizando la página para brindarles una mejor experiencia mientras estén de visita, siempre pensando en la mejora continua y buscando la excelencia, como debe ser.

Hoy quería hablarles de uno de mis temas favoritos, como ya saben, el liderazgo. Creo que es importante hablar continuamente de esto, porque un buen líder -sin importar el cargo que tenga en la empresa- puede marcar la diferencia y crear ambientes positivos para el resto de sus compañeros.

Existen cinco niveles de liderazgo según Jim Collins (Good to Great, 2001) & John Maxwell (Los cinco tipos de liderazgo, 2011), y aunque sus características por nivel no son exactas, si tienen coincidencias entre ambos que vale la pena conocer.

Entendiendo los niveles de liderazgo

Según ambos autores, en sus etapas iniciales, la condición de líder corresponde en gran medida a su posición dentro de la organización y más a las características y resultados como individuo.

En niveles intermedios ambos autores se refieren a un líder como parte de un equipo que desarrolla y genera resultados grupales. Que sabe administrar recursos y personas para el cumplimiento de objetivos.

Finalmente, en el último y más alto nivel de liderazgo, el líder es considerado como tal por lo que representa, por lo que ha logrado para la empresa, pero sobretodo, por lo que ha hecho (servicio) por los demás. Impacta más por su carisma, empatía y conexión.

Sin duda, alcanzar el liderazgo es un proceso, pero quien llega al quinto nivel logra marcar la diferencia en su empresa y permite a su equipo desarrollar su máximo potencial. En la sección de Cosas Útiles les he dejado el resumen de los cinco niveles de liderazgo según Jim Collins.

Los factores que diferencian a los líderes excelentes de los medianos: los excelentes tienen humildad y fuerza de voluntad. Jim Collins Click To Tweet

Para dejar huella hay que trascender

Como saben, el tema de la humildad siempre me ha llamado la atención, porque considero que es una virtud reconocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo con ese conocimiento para ser mejores y aprovechar de la mejor forma nuestros talentos.

Es la ausencia de soberbia y el gusto de ayudar a los demás, lo que nos permite hacer cosas maravillosas que trasciendan y nos permitan ser recordados, porque con el servicio hacia los demás dejamos huella en esas personas, y marcamos el camino sobre lo que es correcto en sus interacciones futuras con otras personas. En uno de mis blogs justamente hablamos sobre cómo desechar malos hábitos.

Un gran abrazo como siempre, y me encantará recibir sus comentarios sobre este y cualquier otro tema que conversemos en el futuro.

Rodolfo Cruz Naranjo

¿Cómo crecer más allá de uno mismo?

Seamos personas con significado

¡Hola!

Un día de estos estaba tomando un buen café con una persona muy apreciada y empezamos a conversar sobre si es posible dejar un legado en este mundo al momento de partir. Seguramente usted se ha preguntado lo mismo.

La verdad es que nunca lo sabremos a ciencia cierta. Quienes podrán definirlo son aquellos que quedan una vez nosotros no estemos. No nos daremos cuenta.

Sheryl Sandberg, alta ejecutiva de Facebook, nos lo recuerda cuando nos dice que el verdadero liderazgo es hacer de los demás mejores personas como resultado de nuestra presencia y asegurarse de que ese impacto perdure aún en nuestra ausencia.

Nuestra influencia es nuestro legado

Para dejar un legado debemos tener una vida con significado. Hay que compartir ese significado con quienes nos rodean y no solo reservarlo para nosotros mismos. De lo contrario, sería sencillamente egoísmo y nos lo llevamos a la tumba.

Vivir con significado es ser importante, pero no por el poder que ostentemos o la riqueza que acumulemos. Es ser trascendente, debido a las repercusiones positivas de nuestra convivencia con quienes nos rodean mientras compartimos la vida e incluso más allá.

John C. Maxwell nos ayuda mostrándonos un camino para tener una vida con significado. Nos dice que, a nivel individual, debo:

  1. Ver más allá de uno mismo.
  2. Crecer más allá de uno mismo.
  3. Dar más allá de uno mismo.
  4. Abrirse a los demás.
  5. Ir más allá de uno mismo.

Sin embargo, estos pasos no se recorren de un día para el otro. Son parte de un proceso personal que implica un gran compromiso. Exigen trabajar hora a hora, semana a semana, mes a mes, para ser una mejor persona.

¿Cómo crecer más allá de uno mismo?

Quisiera empezar con este paso que me parece transcendental, pues implica retarnos a nosotros mismos y encarar nuestros puntos débiles. En próximos artículos conversaremos sobre los otros cuatro pasos.

Si te rodeas de idiotas, es probable que te conviertas en uno. Click To Tweet

Para crecer debemos explotar todo nuestro potencial. Suena sencillo, pero en la práctica realmente desconocemos nuestros límites. ¡La zona de confort nos afecta! Para descubrir nuestro potencial debemos estar dispuestos a pagar el precio y a trabajar duro.

Si queremos, por ejemplo, ser un gran nadador debemos tener una disciplina inquebrantable. Despertarnos todos los días antes de las 3:00 a.m. para entrenar, hacer todas nuestras actividades diarias y cerrar el día volviendo al gimnasio y a la piscina nuevamente.

En segundo lugar, debemos aprender de otros que sean mejores y que estén por encima nuestro. Hacerse rodear de exitosos nos hace exitosos. Me recuerda aquel chistecillo de que si se me encuentra en una habitación junto a tres idiotas ¡probablemente soy el cuarto! Debemos hacer el inverso.

Desinfle el ego y trabaje duro

Además, es importante pedir ayuda a quienes nos pueden “jalar” hacia arriba. Todas estas acciones requieren un gran sentido de humildad, otra virtud personal que podemos desarrollar. El ego inflado aleja a las personas, tanto así que hasta nosotros mismos no nos soportamos.

Es necesario cultivar nuestro potencial para que no se oxide y no merme a lo largo del tiempo. Solo hay una manera de lograr que nuestro potencial se incremente y se muestre en todo su esplendor: ¡trabajar!

Abrazo afectuoso,

Rodolfo Cruz Naranjo

Conozcamos el “Círculo de seguridad”

¿Trabaja cubriendo su parte trasera?

¡Hola!

¿Le ha pasado que le preguntan cómo le va en el trabajo y usted responde que “pura vida” no siendo cierto al 100%? Es posible que estemos pasando mucho tiempo preocupados, cubriéndonos el trasero por miedo a nuestros jefes o compañeros.

Si pensamos sobre nuestros años laborales de seguro nos hemos sentido aburridos, “ahuevados” y hasta hartos en algún momento. No se ventila a viva voz, pero nos ha sucedido.

Pocos son afortunados de disfrutar al 100% en su empleo. Si no somos parte de ese grupo lo justificamos con razonamientos para engañarnos y parecer lo que no somos. No lo juzgo porque a mí también me ha pasado.

Cifras que espantan

Es un hecho casi que de catástrofe. El 85% de los empleados en el planeta se sienten desmotivados y sin compromiso.

La encuesta de Gallup sobre el Estado del Trabajo Global 2017 arroja cifras escalofriantes. El 18% del personal está altamente demotivado. Un 67% no está comprometido y muy bajo de motivación. Solamente el 15% está comprometido y motivado.

La insatisfacción es efecto de una mala cultura y falta de liderazgo. Los buenos colaboradores no abandonan empresas. Dejan superiores imbéciles que no les aportan y que, por el contrario, les roban sus energías y voluntades. Estos jefes hacen que disminuyan la productividad y la rentabilidad.

Conozcamos el “Círculo de seguridad”

Un error de líderes organizacionales es fallar en el desarrollo de lo que Simon Sinek llama el “Círculo de seguridad” interno, que permite un ambiente y relaciones que generen confianza.

Todos luchamos diariamente contra una serie de “peligros” que atentan contra nuestros esfuerzos y bienestar. Lo normal es que el peligro venga de afuera, de las fuerzas competitivas que moldean la industria donde desarrollamos el negocio. Sin embargo, si hay peligros latentes dentro de organización, se jodió la cosa.

Ese estado de preocupación por la competencia interna, el chisme, las derrotas y el qué dirán nos genera el comportamiento conocido como “andarse cubriendo la parte trasera”.

La ausencia de confianza entre los miembros del equipo nos desenfoca de lo importante y también nos hace “peores personas”. Andamos viendo fantasmas donde tal vez, solo tal vez, no los hay. Es por esto que preferimos cubrirnos el trasero primero antes de dar algún paso.

Las presiones del entorno sobre el actuar empresarial son una constante. Por el contrario, los peligros dentro de la misma empresa son una variable que se debe administrar.

El liderazgo brinda seguridad

Un verdadero liderazgo tiene que proveer un sentimiento de confianza total dentro del equipo, para que las personas puedan sentirse protegidas.

Altos niveles de confianza fomentan la cooperación, la empatía, el trabajo en equipo y la resolución de problemas. Este círculo de seguridad virtuoso se alimenta, genera y consolida la confianza.

“El liderazgo genuinamente humano protege a una organización de las rivalidades internas que pueden destruir una cultura. Cuando hemos de protegernos los unos de los otros, se resiente toda la organización. Pero cuando la confianza y la colaboración florecen en el seno empresarial, avanzamos juntos y, como resultado, la organización se fortalece”, dice Simon Sinek en “Los líderes comen al final”.

Desarrollemos un ambiente seguro. Si las personas se sienten seguras darán la vida por los otros, ya que tienen la seguridad de que eso es lo que los demás harán también.

Abrazo afectuoso desde el círculo,

Rodolfo Cruz Naranjo

No todos hemos sido afortunados.

¿Por qué llevar pasión al trabajo?

¡Hola!

No se vale que el trabajo sea una carga, un lugar donde no quiero ir, donde lo que hago no me gusta y donde me siento mal. Debe ser una bendición y eso es responsabilidad de alguien.

El próximo 28 de marzo estaré impartiendo un seminario sobre cómo impregnar pasión en el lugar de trabajo. Mi motivación es sembrar una semilla de inquietud en todos aquellos que tenemos la oportunidad de contar con personal a cargo.

En el seminario vamos a aprender sobre el contexto actual del liderazgo en las organizaciones modernas. Pero, especialmente, vamos a llevarnos ideas prácticas que podemos implementar desde el día uno para inspirar a nuestros equipos y liberar el líder que llevamos dentro, a favor de las personas y de las empresas como un todo.

No todos hemos sido afortunados

Hay muchas personas que deben vivir el día a día sin sentir pasión por lo que hacen en el trabajo. No hay motivación más allá que la que podría significar la llegada de la quincena y el fin de mes.

Esto es por falta de liderazgo. Muchos malos jefes, muchas personas tóxicas, mucho imbécil creyendo que un puesto o título define quién es, qué puede hacer y cómo puede tratar a los demás.

Deseo que todos en las empresas gocen, que se la pasen bien y que dejen de ver el trabajo solo como un trabajo.

Necesitamos mejores personas en puestos de dirección y liderazgo. Esto no es coeficiente intelectual, no son títulos o grados universitarios. Esto es que tengan un alto nivel de inteligencia emocional. Que se conozcan a sí mismas y que sientan empatía por los demás, generando confianza y lealtad, en un ambiente seguro. ¡Esa es la naturaleza humana!

Precisamente eso buscamos con el seminario. Que pensemos sobre nuestro actuar diario y recapacitemos si somos líderes. O, por el contrario, si somos aquel que pone trabas al desarrollo de los demás y, con esto, al crecimiento y el cumplimiento de las metas del mediano y largo plazo.

Cuando tenemos personas a cargo corremos el riesgo de olvidar que, cuando un colaborador ingresa a una organización, abandona su hogar y es nuestro deber como su jefe o líder cuidarlo y hacerlo sentir seguro, como a un hijo. ¡Esto es así!

¡Saludos y espero verlos!

Rodolfo.

PD. Pueden inscribirse en el seminario o solicitar más información, haciendo clic aquí. 

No se vale pasarla mal en el trabajo

¿Mejores líderes o más doctores?

¡Hola!

Hay muchos estudios que nos demuestran que la calidad de relaciones son al final de cuenta, lo que hace de una vida algo placentero o lo contrario algo desagradable y enfermizo (estresante). Para cualquiera de los dos casos se requiere tiempo y esfuerzo. El primero para fortalecer y el segundo para salir corriendo.

Dado que la vida que tenemos es limitada y se va como agua por los dedos, no se vale que en las organizaciones el convivir y el trabajo nos hagan infelices con gente tóxica. Más aún cuando aproximadamente un 55% de nuestros días se nos irán precisamente trabajando.

No se vale pasarla mal en el trabajo

Crear conciencia sobre la importancia de brindar espacios de trabajo, que valgan la pena para las personas es un tema que siempre tengo presente. Que los líderes por medio de la inspiración motiven de verdad.

Bertie Charles Forbes (1880-1954), escocés, periodista financiero y quien fundó la conocida revista Forbes, ya nos lo decía en la primera edición en 1917. Desde ese momento nos enseñó que “Las empresas nacen con el fin de producir felicidad, no una pila de millones”.

Mi preocupación surge de ver cómo, debido a las malas relaciones, no se logra ese disfrute laboral que podría permitirnos cumplir propósitos más grandes que nosotros mismos. Como digo decentemente: ¡manda huevo que no se dé!

Soy un apasionado de la buena gestión y si se quiere un poco romántico. Estoy más que convencido de ideas fuertes, que con mucha vehemencia nos recuerda Tom Peters, autor de varios libros de grán éxito en temas de negocios. Una es que las compañías deben ser una bendición para sus colaboradores, sino no tienen ningún sentido. Hacer algo que no se ama es sinónimo de estrés.

Que tengamos esa dicha o no depende de quién dirige. Y estoy seguro que no lo tenemos presente.

Definamos qué es el estrés

El mobbing o acoso laboral es algo detestable pero muy común. Es resultado de no ser líder y a la vez ser un pésimo jefe. Es una de las principales causas de la enfermedad del Siglo XXI, siendo esta el estrés.

El estrés es un estado de cansancio mental, provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal. Suele provocar diversos trastornos físicos y mentales.

El estrés laboral es un tipo de estrés que se da en el ámbito laboral. Puede provocar saturación y/o colapso físico y mental en el trabajador que lo padece, afectando el resto de ámbitos de su vida.

¡Vean el poder que se nos otorga cuando tenemos un puesto de liderazgo!

Causas del estrés laboral

  • Falta de liderazgo en los funcionarios que tienen personal a su cargo o cargos de dirección. Esto entre otras cosas por la ausencia de Inteligencia Emocional.
  • Sobrecarga de funciones en el puesto laboral y a la ambigüedad de las funciones. Esto ante un desconocimiento de los verdaderos requerimientos del puesto.
  • Falta de motivación intrínseca hacia el trabajo, así como la ausencia de incentivos perdurables.

Las consecuencias del estrés laboral pueden ser de tres tipos:

1. Consecuencias cognitivas

Estudios han demostrado que el estrés genera problemas de concentración, de memoria, falta de atención en los temas importantes del trabajo e incapacidad para realizar varias tareas a la vez.

2. Consecuencia físicas

Los mismos estudios han encontrado que el estrés laboral genera insomnio, frecuencias cardiovasculares anormales, hipertensión y diabetes, problemas de tiroides, dolores de cabeza y cefaleas permanentes por tensión.

3. Consecuencias emocionales

En esta categoría se incluyen ataques de pánico, ansiedad, depresión y labidad emocional. La labidad emocional es un conjunto de alteraciones en la manifestación de la afectividad: llantos, risas sin control, respuestas emocionales desproporcionadas como reacción a la afectación física. En ningún caso significa que exista un auténtico problema psiquiátrico.

Las empresas nacen con el fin de producir felicidad, no una pila de millones. Click To Tweet

El precio de ser un mal líder es caro

Como ven, el impacto de ser un imbécil con la gente es grande. No debemos olvidar que el arte de gerenciar y la oportunidad que se nos brinda cuando nos permiten dirigir personas es el “pináculo del logro humano” (Tom Peters).

El éxito de mediano y largo plazo será el resultado de nuestra dedicación al crecimiento de los miembros del grupo, como individuos y como colaboradores de una organización excelente.

Es realmente simple entonces: las vidas de miles de personas pueden ser mejores por nosotros: los administradores.

¡Abrazos!

Rodolfo Cruz N.

Pd. Conversemos sobre cómo mejorar las vidas de quienes trabajan con nosotros en el seminario que estoy organizando. Vamos a pasárnosla súper bien y usted saldrá con ideas prácticas para motivar a su equipo a través del liderazgo. Puede solicitar información o inscribirse aquí.

¿Títulos, posiciones?

Estudiar, ¿para qué?

¡Hola!

¡Quiero que el liderazgo aumente!

Siempre que interactúo con mis alumnos les pregunto para qué estudian y buscar tener un título. ¿Cuál es el propósito de estudiar?¿Qué es el trabajo? ¿Qué les hace felices? Lo hago adrede para dejar una semilla de inquietud en ellos y saber si buscan también ser felices en el trabajo.

El silencio es la respuesta usual que recibo, dudas o ideas que a todas luces no salen del corazón sino de la mente, que trata de racionalizar algo que no se pone en palabras.

Esto implica, desde mi punto de ver las cosas, que no tenemos el autoconocimiento vital para ser felices y valorar lo importante de la vida. Insisto, circulamos muy rápido y lo importante no lo vemos. “Lo esencial es invisible a los ojos”, nos decía Antoine de Saint-Exupéry en “El Principito” (1943).

Poseer claridad de propósito es el secreto del éxito. En mi caso deseo ser una buena persona que le aporte positivamente a todos aquellos con los que pueda interactuar, ya sea directa o indirectamente. Debo confesar que estoy muy lejos de lograrlo, pero lo tengo claro y me estoy enfocando en lograrlo.

Las respuestas de personas con responsabilidades en empresas globales y con personal a cargo giran, en la mayoría de los casos, en torno a ser mejores profesionales, tener mayor conocimiento, apoyar al crecimiento organizacional. Sobre la pregunta de qué es el trabajo, lo ven como un medio, algo que se debe hacer para vivir bien.

¿Qué les hace felices? Nos dicen que lo que les hace felices es ser exitosos. Por supuesto que respeto estas ideas, pero me gustaría ahora agregar asuntos que se olvidan y que he descubierto conforme me hago viejo.

Liderazgo de servicio

El propósito de prepararse en cualquier campo debe ser el de convertirse en una mejor persona y servir al prójimo. Punto. Hay un poder especial en el ser humano que proviene del liderazgo de servicio.

En el trabajo el objetivo no puede ser el dinero. Es servir a los demás. Debemos entender que el servicio viene antes de las recompensas. Que las personas y sus talentos vienen antes del dinero. El éxito no es ni más ni menos que marcar una diferencia positiva en los demás.

El trabajo es algo aterrador por la responsabilidad que conlleva. Pero también es la oportunidad que se nos otorga de mejorar la calidad de vida, de empujar a la gente a cimas que nunca se imaginaron. Impulsar a los que están más abajo, acompañarlos y brindarles seguridad. Esto se hace un día a la vez, ¡todos los días!

¿Títulos, posiciones?

Es usual que deseemos subir en las organizaciones…pero les comparto un secreto a voces: ¡nadie sigue a un título!

Las personas seguimos el valor y la integridad. Esto implica que los verdaderos líderes se convierten en personas de influencia independientemente del lugar que ocupan en el organigrama. Nuestra influencia no está vinculada a nuestros títulos o a nuestros reconocimientos.

¡Dejémonos de mates! como decía mi madre. Cuando nos ofrecen un mejor puesto que pague más o que tenga una mejor oficina, un parqueo bajo techo o una mejor bonificación, pensemos si allí impactaremos mejor a las personas y si seríamos felices.

Si dudamos un minuto, les aseguro que no conviene. Si no estamos dispuestos a servir, estoy seguro que no vamos a servir en ese lugar o posición por más privilegiada que sea.

Insisto en este tema porque me molesta ver lugares de trabajo en donde las personas no son felices y, por tanto, no hacen su trabajo con espíritu de servicio. Estoy deseoso de que se tome conciencia y avancemos hacia mejores organizaciones, donde se la pase uno pura vida.

¡Abrazo!

Rodolfo Cruz Naranjo

PD.

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© Rodolfo Cruz Naranjo 2022